Picores.
En realidad lo que sucede es que a cada uno le pica la paja que se le mete por el culo, no el resto del pajar.
Una de esas verdades como puños que se pueden leer de vez en cuando en El Sentido de la Vida. En un principio tenia pensado ampliar el tema, pero estoy demasiado cansado, así que os dejo que leáis vosotros mismos “El Privilegio de Callar”.