La paradoja del barbero.
La paradoja del barbero, también denomináda Paradoja de Russell en honor a su descubridor, Bertrand Russell, supuso un duro golpe a los estudios de esa época sobre lógica, ya que demostró que la teoría original de conjuntos era contradictoria.
En un lejano poblado de un antiguo emirato había un barbero llamado As-Samet diestro en afeitar cabezas y barbas, maestro en escamondar pies y en poner sanguijuelas. Un día el emir se dio cuenta de la falta de barberos en el emirato, y ordenó que los barberos sólo afeitaran a aquellas personas que no pudieran hacerlo por sí mismas (todas las personas debían ser afeitadas por el barbero o por ellas mismas). Cierto día el emir llamó a As-Samet para que lo afeitara y él le contó sus angustias:
- En mi pueblo soy el único barbero. Si me afeito, entonces puedo afeitarme por mí mismo, por lo tanto no debería de afeitarme el barbero de mi pueblo ¡que soy yo! Pero si por el contrario, no me afeito, entonces algún barbero me debe afeitar ¡pero yo soy el único barbero de allí!
El emir pensó que sus pensamientos eran tan profundos, que lo premió con la mano de la más virtuosa de sus hijas. Así, el barbero As-Samet vivió por siempre felíz.
Según la explicación de la paradoja, el intento por parte del barbero de cumplir una de las condiciónes ( de las dos posibles ), no le lleva mas que a incumplir la otra de forma inmediata, lo que le impide cumplir con el total de las condiciones establecidas.
De este tipo de paradojas lógicas exiten de diversos tipos, y no es difícil formular alguna de ellas, debido sobre todo al intento de simplificar una cuestión, así como los enunciados que la conforman.