Si hay algo más o menos fijo en internet, es que antes o después la gente que la conforma acaba comportándose exactamente igual que lo hacen en su casa. Dicho de otra forma: el mundo está lleno de imbéciles, y un imbecil lo sigue siendo dentro y fuera de internet.
Ayer se montó un buen lio en meneame con el tema del baneo de uno de los usuarios más activos de ésta comunidad. Basicamente, y por no repetir una vez más toda la historia, un usuario fué baneado por lo que los administradores entendieron como una violación reiterada de las normas del sitio. Este usuario comenzó a realizar comentarios quejandose de la actitud de los administradore consiguiendo el apoyo de un gran número de usuarios de meneame. En poco tiempo empezaron a aparecer multiples meneos hablando del tema, y en uno de los comentarios un usuario puso una lista de aquellos usuarios que habían votado negativo a dicha noticia. El resto de personas comenzaron a hacer lo mismo, por lo que los administradores de meneame tomaron la decisión de banear las cuentas que estaban llevando a cabo esto. Al mismo tiempo, las acusaciones de censura, favoritismos y otras hierbas contra los administradores del sitio se sucedían, todo el mundo hablaba de buscar alternativas al meneame e irse para no volver ( aunque casi ninguno lo habrá hecho ), y etc etc.
Un día que será denominado el “Meneame Ban Day”, donde todos, sin excepción, terminaron perdiendo un poco bastante los papeles. No son de recibo ni los baneos automáticos del staff de meneame, ni las actitudes de los usuarios, y las formas en las que los llevaron a cabo.
En ésta internet cada vez más desmejorada, todo el mundo tiende a magnificar sus derechos, y a reducir sus deberes, porque yo lo valgo, oiga. Todo el mundo tiene derecho a expresarse a viva voz que las madres de los admin son tal o cual cosa ( o que Ricargo Galli es un nazi, como en este comentario ), y si a alguien no le parece bien, es que me están censurando. Tenemos derecho a intentar reducir la efectividad de un sitio abusando de su sistema, a ir contra las normas de este sitio ( microbloggin continuado y abusivo, spam, etc etc ), pero no tenemos ningún deber asociado, porque de eso mismo va la blogomierda y la blogomierda en versión 2.0: de tener todos los derechos pero ni el mas mínimo deber. Y si a los demás no les gusta… pues que se jodan, por fascistas.
Lo que se vió ayer en meneame, es algo que he podido comprobar en mis propias carnes, en otro proyecto web de mucha menor envergadura, y lo que puede comprobar cualquiera con tan solo pasar un rato con un niño pequeño: Todos vendrán a lamerte tus partes mientras hagas lo que a ellos les parece bien, pero en el momento en que les reclames los deberes asociados a los privilegios de los que disfrutas… amigo mio, preparate, que suenan campanas de revuelta.
Y lo más gracioso es que meneame debe ser uno de los sitios mas libres que hay en internet, que te da el código para que los clones en tu propio feudo de meneantes, que ofrece parte de sus ingresos a sus colaboradores, que siempre se han explicado con mayor o menor acierto… pero ni por esas. Aquí, en este fabuloso pais de pandereta que llamamos España, los votos negativos han de ser públicos para que no haya mafia, y de paso, los usamos como arma de intimidación en nuestras ciber-revueltas, que sin lugar a dudas merecen claramente parte de los derechos de los demás ( pero a mi que no me quiten los mios ).
Al final, como en la preciosa sociedad en la que estamos, la turba viene a exigir más de lo que les corresponde, y encima lo hace de malas maneras, a grito pelado, empujando e insultando, mientras exijen respeto a sus derechos y libertades. Y lo hacen sin recordar que existen deberes que están por encima de sus derechos.
Nada nuevo bajo el sol. Ni en Internet ni en nuestra sociedad.
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